miércoles, 22 de abril de 2009

Literatura de Terror: Una historia de miedo

LA FACTORIA DEL RITMO Nº 10 El cuento, el relato o la novela de terror semejan los parientes pobres de la literatura digamos seria. Quizá el desmedido éxito de los actuales autores de best-sellers dedicados al género (Stephen King, o Dean Koontz, entre otros) aleje a los consumidores de "literatura de calidad".

No siempre fue así. Al margen de estos dos y otros conocidos vendedores masivos, en la historia de la literatura se han dado innegables casos de escritores de talento empeñados en asustarnos.

El cuento de terror hunde sus raíces en la tradición oral más rancia, en los relatos transmitidos oralmente por grupos humanos primitivos, desconocedores de las leyes físicas que regían (y rigen) el mundo y que, por tanto, se les mostraba hostil y terrorífico.

Se pueden rastrear indicios de relatos preternaturales en los tiempos anteriores a la invención de la imprenta: menciones de hombres lobo por parte de Petronio; la compilación "Sobre los hechos maravillosos", de Flegon, liberto griego del emperador Adriano. Todo ello sin contar con la tradición fantasmal de los pueblos nórdicos. Como apunta H.P. Lovecraft "los Eddas y sagas escandinavos retumban de horror cósmico".

Pero es a lo largo de los siglos XVII y XVIII cuando la historia terrorífica va tomando cuerpo y ganando adeptos en un publico lector que, a pesar del racionalismo imperante, esconde en su interior el oscuro recuerdo de un tiempo tenebroso, cuando la extinción de una llama en la noche podía significar la muerte por hambre, por frío o en las garras y fauces de ignotos depredadores.

LA NOVELA GÓTICA.

Obviando algunos oscuros precedentes, es en el siglo XVIII cuando la literatura de miedo toma cuerpo. Y lo hace en manos de Horace Waalpole, autor del seminal " El Castillo de Otranto", referencia básica del tema e inicio de una corriente, la novela gótica, que informaría el género durante decenios, llegando sus coletazos incluso a tiempos contemporáneos.

El inglés Waalpole, estudioso aficionado a todo tipo de fantasías medievales, publicó "El Castillo de Otranto" en 1764. La novela, una mediocre y poco convincente sucesión de hechos sobrenaturales, estaba destinada a ejercer una desproporcionada influencia en la literatura fantástica. La obra se publicó por vez primera como "una traducción" de la apócrifa historia de un italiano, un tal Onuphrio Muralto. Waalpole, ante la creciente popularidad de "...Otranto", reconoció posteriormente su paternidad.

"El Castillo de Otranto" cuenta la historia de Manfredo, quien, tras repudiar a su esposa, pretende hacer suya a la prometida de su hijo, aplastado por un yelmo gigante (!) en un patio del castillo donde habitan. Tras una ristra de chiripitifláuticas apariciones y acartonadas lides amorosas, la novela concluye con una boda feliz y un Manfredo retirado a hacer penitencia en un monasterio.

A pesar de lo rancio del argumento, de lo artificial de su desarrollo y culminación, la obra tendría una inesperada influencia en posteriores cultivadores del género. Por lo pronto y seguramente de forma inconsciente, Waalpole había creado un escenario y unos personajes que en manos de narradores más diestros habrían de dar lugar a obras de superior calidad que la del mediocre antecesor: los aparecidos, las catacumbas, los espacio lúgubres y claustrofóbicos, la noche cargada de presagios... todos estos elementos se convetirán en típicos ingredientes del relato preternatural posterior.

Uno de los epígonos de Waalpole fue la británica Mrs. Barbauld, luego Mrs. Aikin, quien publicó en 1773 una obra incompleta, Sir Bertram, donde el terror es manejado con maestría. El argumento es el siguiente: un noble es atraído en mitad de la noche a un oscuro páramo donde se levanta un no menos espectral castillo; en su interior revivirá a una noble muerta, quien ofrecerá un banquete a su bienhechor.

A medida que avanza el siglo SVIII la novela gótica se convierte en todo un género por méritos propios, proliferando las obras de parecido pelaje. Destacamos aquí "The Recess", de Sophia Lee, escrita en l785, donde se mezcla el terror gótico con la novela histórica.

Poco después aparecería una escritora cuyo espíritu creativo rozaba la genialidad, Mrs. Radcliffe, quien destacaría con luz propia sobre los demás - por otro lado, algo mediocres - cultivadores del género gótico.

Mrs. Radcliffe compuso seis novelas de las que sobresale "Udolpho" la más famosa de ellas y donde se relata cómo Emily, joven francesa, es llevada a un castillo de los Apeninos después de la muerte de sus padres y del matrimonio de su tía con el señor del castillo.

Seguirían a Radcliffe una pléyade de imitadores, como el norteamericano Charles Brocken Bron quien hace una fiel imitación de su predecesora incluso en los errores y faltas de ésta. Si bien se diferencia en que trasplanta la acción de sus historias de los consabidos terrenos góticos continentales a los menos manidos escenarios americanos. En una de sus obras, un sonámbulo excava una sepultura... Su título más famoso es "Wieland o la transformación" (1798) donde un fanático religioso asesina a su familia tras oír unas "voces".

Realizado por: Cristina y María

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