miércoles, 13 de mayo de 2009

Cuentos breves para pensar

 El Fantasma Por: Marc E. Boillat de Corgemont Sartorio

Esta es la historia de un joven que no podía dormir casi nunca puesto que un fantasma espectral le aparecía en sueños y le angustiaba revelándole todos los secretos más íntimos que él albergaba, demostrándole así que lo sabía todo acerca de él.

El joven estaba desesperado, hasta el punto que llegó a detestar el momento de acostarse pese al cansancio acumulado. Había visitado doctores y psicólogos, había confesado su problema a amigos, lo había intentado todo, pero sin resultados: el espectro seguía presentándose cada noche y le recordaba todos los rincones más íntimos y dolorosos.

Ya al borde de un colapso nervioso, decidió pedir auxilio de un célebre maestro zen que practicaba en la misma provincia. Fue a ver al maestro que le recibió amistosamente. Tras haberle explicado el dilema, el joven añadió: " Ese fantasma lo sabe todo, absolutamente todo acerca de mí, ¡ incluso conoce mis pensamientos ! No puedo sustraerme a su dominio ". El maestro pensó que la solución no estaba fuera del alcance del chico y le sugirió que hiciera un trato con el fantasma. " Esta noche, antes de acostarte -le dijo- coge un puñado de lentejas al azar y no las sueltes. Luego acuéstate y espera. Cuando el espectro se presente proponle un trato. Dile que si adivina cuántas lentejas tienes en la mano será para siempre tu dueño y que si no lo adivina deberá desaparecer para siempre. Vamos a ver que pasa ".

El chico procedió del modo que le aconsejo el maestro. Poco después de acostarse el fantasma apareció y le dijo: " Sé que intentas librarte de mí. También sé que te has ido a ver aquel bobo del monje zen para que te ayude a echarme, pero tus esfuerzos no te servirán para nada "." Bueno -respondió el joven- ya sabía que me habrías descubierto, así como supongo que indudablemente sabrás cuantas lentejas tengo en el puño ". El fantasma desapareció para no volver nunca jamás. Lo que no sabía el chico no lo podía saber su fantasma.

La muerte de Akela Por: Marc E. Boillat de Corgemont Sartorio

Akela era un perro sano y fuerte. Pero esto no es todo, ya que era un perro especial y muy conocido por una rarísima particularidad: era superinteligente. Un día, viendo que tanto Akela como su dueño habían desaparecido, los amigos de éste último decidieron ir a su casa para ver que había pasado. Subieron todas las escaleras que llevaban al último piso donde vivían Akela y su amo. Con sorpresa, encontraron al dueño de Akela en un estado depresivo piadoso. "¿Qué te pasa?" -preguntaron los amigos preocupados- "es que... es que... ¡Akela se ha muerto!". El dueño empezó a llorar sin ni siquiera poder hablar. Por mucho que los amigos le preguntaran cómo había pasado, él no podía articular frase a causa de su desesperación. Sólo podía reiterar y hacer hincapié en la extraordinaria inteligencia de Akela, en el hecho que seguramente no encontraría otro perro así y en que era mucho más inteligente que muchos humanos y sólo le faltaba el habla. Alguien preparó una tila para que el consternado dueño se calmara. Al cabo de un largo rato el pobre hombre estaba listo para resumir los hechos que habían llevado a Akela a su fin. "Ya sabéis -dijo- en esta casa acostumbramos a tener las ventanas cerradas, Un día me olvidé de cerrar una. En la calle había un perro que ladraba y Akela le oyó. Saltó por la ventana y ...¡Pobre Akela...era tan inteligente...!".

                                                      La Chica Por: Marc E. Boillat de Corgemont Sartorio

Dos monjes estaban peregrinando de un monasterio a otro y durante el camino debían atravesar una vasta región formada por colinas y bosques.

Un día, tras un fuerte aguacero, llegaron a un punto de su camino donde el sendero estaba cortado por un riachuelo convertido en un torrente a causa de la lluvia. Los dos monjes se estaban preparando para vadear, cuando se oyeron unos sollozos que procedían de detrás de un arbusto. Al indagar comprobaron que se trataba de una chica que lloraba desesperadamente. Uno de los monjes le preguntó cuál era el motivo de su dolor y ella respondió que, a causa de la riada, no podía vadear el torrente sin estropear su vestido de boda y al día siguiente tenía que estar en el pueblo para los preparativos. Si no llegaba a tiempo, las familias, incluso su prometido, se enfadarían mucho con ella.

El monje no titubeó en ofrecerle su ayuda y, bajo la mirada atónita del otro religioso, la cogió en brazos y la llevó al otro lado de la orilla. La dejó ahí, la saludó deseándole suerte y cada uno siguió su camino.

Al cabo de un rato el otro monje comenzó a criticar a su compañero por esa actitud, especialmente por el hecho de haber tocado a una mujer, infringiendo así uno de sus votos. Pese a que el monje acusado no se enredaba en discusiones y ni siquiera intentaba defenderse de las críticas, éstas prosiguieron hasta que los dos llegaron al monasterio. Nada más ser llevados ante el Abad, el segundo monje se apresuró a relatar al superior lo que había pasado en el río y así acusar vehementemente a su compañero de viaje.

Tras haber escuchado los hechos, el Abad sentenció: "Él ha dejado a la chica en la otra orilla, ¿tú, aún la llevas contigo?".

La cuchara Por: Marc E. Boillat de Corgemont Sartorio

Un estudiante de zen se quejaba de que no podía meditar: sus pensamientos no se lo permitían. Habló de esto con su maestro diciéndole: "Maestro, los pensamientos y las imágenes mentales no me dejan meditar; cuando se van unos segundos, luego vuelven con más fuerza. No puedo meditar. No me dejan en paz". El maestro le dijo que esto dependía de él mismo y que dejara de cavilar. No obstante, el estudiante seguía lamentándose de que los pensamientos no le dejaban en paz y que su mente estaba confusa. Cada vez que intentaba concentrarse, todo un tren de pensamientos y reflexiones, a menudo inútiles y triviales, irrumpían en su cabeza.

El maestro entonces le dijo: "Bien. Aferra esa cuchara y tenla en tu mano. Ahora siéntate y medita". El discípulo obedeció. Al cabo de un rato el maestro le ordenó:"¡Deja la cuchara!". El alumno así hizo y la cuchara cayó obviamente al suelo. Miró a su maestro con estupor y éste le preguntó: "Entonces, ahora dime quién agarraba a quién, ¿tú
                                                      El picador de piedra Por: Marc E. Boillat de Corgemont Sartorio

Cuenta la leyenda que un humilde picador de piedra vivía resignado en su pobreza, aunque siempre anhelaba con deseo convertirse en un hombre rico y poderoso. Un buen día expresó en voz alta su deseo y cuál fue su sorpresa cuando vio que éste se había hecho realidad: se había convertido en un rico mercader.

Esto le hizo muy feliz hasta el día que conoció a un hombre aún más rico y poderoso que él. Entonces pidió de nuevo ser así y su deseo le fue también concedido. Al poco tiempo se cercioró de que debido a su condición se había creado muchos enemigos y sintió miedo.

Cuando vio cómo un feroz samurai resolvía las divergencias con sus enemigos, pensó que el manejo magistral de un arte de combate le garantizaría la paz y la indestructibilidad. Así que quiso convertirse en un respetado samurai y así fue.

Sin embargo, aún siendo un temido guerrero, sus enemigos habían aumentado en número y peligrosidad. Un día se sorprendió mirando al sol desde la seguridad de la ventana de su casa y pensó: "él si que es superior, ya que nadie puede hacerle daño y siempre está por encima de todas las cosas. ¡ Quiero ser el sol !".

Cuando logró su propósito, tuvo la mala suerte de que una nube se interpuso en su camino entorpeciendo su visión y pensó que la nube era realmente poderosa y así era como realmente le gustaría ser.

Así, se convirtió en nube, pero al ver cómo el viento le arrastraba con su fuerza, la desilusión fue insoportable. Entonces decidió que quería ser viento. Cuando fue viento, observó que aunque soplaba con gran fuerza a una roca, ésta no se movía y pensó: ¡ ella sí que es realmente fuerte: quiero ser una roca ! Al convertirse en roca se sintió invencible porque creía que no existía nada más fuerte que él en todo el universo.

Pero cuál fue su sorpresa al ver que apareció un picador de piedra que tallaba la roca y empezaba a darle la forma que quería pese a su contraria voluntad. Esto le hizo reflexionar y le llevó a pensar que, en definitiva, su condición inicial no era tan mala y que deseaba de nuevo volver a ser el picador de piedra que era en un principio.

Las Distracciones Por: Marc E. Boillat de Corgemont Sartorio

En un monasterio budista dos discípulos destacaban particularmente por su brillante inteligencia, si bien fueran muy diferentes el uno del otro.

El primero solía pedir al abad que le dejara salir del monasterio para ver el mundo y en él poder poner en práctica su zen. El otro se contentaba con la vida monástica y, aunque le hubiera gustado ver el mundo, esto no le creaba ningún afán en absoluto.

El abad, que nunca había accedido a los pedidos del primer monje, pensó un día que tal vez los tiempos eran maduros para que los jóvenes monjes fueran puestos a prueba. Les convocó, anunciándoles que había llegado el momento de que se fueran por el mundo durante todo un año. El primer monje exultaba. Dejaron el templo el día siguiente al amanecer.

El año transcurrió rápido y los dos monjes regresaban al monasterio con muchas experiencias para contar. El abad quiso verles para conocer lo que ese año había supuesto para ellos y qué habían descubierto durante su estancia en el mundo laico.

El primer monje, el que quería conocer el mundo material, dijo que la sociedad está llena de distracciones y tentaciones, y que es imposible meditar ahí fuera. Para practicar el zen no existe mejor lugar que el monasterio.

El otro, por el contrario, dijo que salvo algunos aspectos superficiales no encontró gran diferencia a la hora de meditar y practicar el zen en el mundo exterior. Por tanto, a su parecer, quedarse en el templo o vivir en sociedad, le resultaba igual.

Tras haber escuchado ambos relatos, el abad les dio a conocer su decisión: al segundo monje le concedió la autorización para que se fuera. Al primero le dijo: "será mejor que tú te quedes aquí, todavía no estás preparado".

Autoras: Irene, Carmen, María, Inma y Cristina.






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miércoles, 6 de mayo de 2009

A tres metros sobre el cielo,,,,,,

Federico Moccia nació en Roma, Italia, el 10 de noviembre de 1963. Después de trabajar en el el mundo artístico como escenógrafo y guionista de programas de televisión se adentró en el campo de la literatura. Hasta el año 2008 ha publicado en italiano tres obras: Tre metri sopra il cielo ("Tres metros sobre el cielo"), Ho voglia di te ("Tengo ganas de ti") y Scusa ma ti chiamo amore ("Perdona si te llamo amor"), de las cuales ha vendido más de tres millones de ejemplares.

A tres metros sobre el cielo : Entre las anécdotas contada por el escritor queremos destacar,es que fue rechazada por muchas editoriales en 1992; ante esta situación Federico Moccia decidió  publicarla por su cuenta ( pagando el las fotocopias)   y se agotarón enseguida. Esto ocurrió hasta 2004 , cuando fue reeditada por una editorial.



Valoración: 7.5






Los personajes principales son Babi y Step, dos jóvenes que se enamoran a pesar de las diferencias existentes entre ellos, ya que proceden de mundos distintos. 
y poseen caracteres opuestos. Pero el argumento no gira sólo en torno a ellos. Se le da una gran importancia a las relaciones con los amigos y con la familia.

Las chicas como Babi se esmeran en sus estudios, hablan del último grito en moda y se preparan para encontrar al amor de sus vidas; los chicos como Step prefieren la velocidad,la violencia, el riesgo y la camaradería de las bandas, pero todos ellos se implican en la vida como si cada segundo fuera el último.
esean cosas distintas pero tienen algo en común: el amor que les hará flotar y sostenerse, el amor que les hará encontrarse y cambiar: ellas se volverán más salvajes; ellos más tiernos. Mientras, allí abajo, la vida real ya les reclama.




Realizado por : Inma Oliva e Irene  Heredia



Besoss!






























See all the ways you can stay connected to friends and family

Libro Medianoche

Medianoche:

Secretos, amor,
traición, muerte, deseo,
 celos, arrepentimiento, dolor,
 sufrimiento,
todo esto es lo que encontrarán
 si leen
Medianoche de Claudia Gray.

Resumen:

La historia trata de una chica, Bianca, que al verse obligada a entrar en el internado Medianoche, intenta escapar, o al menos esconderse en el bosque de la escuela, para así demostrarles a sus padres lo mucho que odia ese lugar y cuánto desea volver al pequeño pueblo en el que había vivido hasta hace 1 mes. En su intento por escapar, conoce a Lucas, un chico que NO es lo que parece.Como en toda escuela, hay, si puede llamarse así, una jerarquía: aunque normalmente están divididos en grupos como populares, nerds, deportistes, etc., en Medianoche se dividen en "legítimos" y "no legítimos". Bianca pertenece a este último, no es porque quiera, sino poruqe los demás les parecen unos snobs; Lucas también pertenece, en cierta forma, a los "no legítimos". Aunque traten de evitarlo, poco a poco se darán cuenta que se gustan y, tras sortear varios obstáculo poco comunes, terminarán en un problema que va más allá de sus manos, algo a lo que están destinados: él por su ascendencia y ella por su sangre (parece casi lo mismo, pero hay una GRAN diferencia: uno de ellos puede evitar su destino)
Por cuestiones personales, Bianca debe guardarle secretos a Lucas y eso le hace sentir culpa, pues cree que Lucas es totalmente sincero con ella, mas ignora que él oculta un secreto miles de veces más grande que ella.

Puntuación y opinión:
Cristina: El libro es estupendo y hasta el ultimo momento guarda el secreto y la intriga...¡y el amor que nunca falte!
Puntuación:8
Irene: Es interesante, pero para ser sinceros es un poco confuso...
Puntuación: 7.
María:Me ha gustado  las grandes escenas de amor entre ellos.
Puntuacion: 8.

El libro empieza así...

"Era el primer día de clase, es decir, la última oportunidad de escapar.

No tenía una mochila con un equipo de supervivencia, ni un monedero abultado con que comprarme un billete de avión a donde fuera, ni un amigo esperándome en la calle en un coche con el motor en marcha. Resumiendo: carecía de lo que la mayoría de la gente en su sano juicio llamaría «un plan».

 

Sin embargo, daba igual, no pensaba quedarme en la Academia Medianoche por nada del mundo."

 ¿Os he dejado con ganas de más?

Realizado por: Cristina y María.


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